FUEGO INTENCIONADO EN FONTAINEBLEAU Y SECUESTRO EN PAKISTÁN

Joaquín Díaz Atienza

Hoy lunes, 11 de enero, me llegan noticias sobre nuevos atentados al cristianismo. Parece que todas las fuerzas del mal se han puesto de acuerdo para atacar y destruir cualquier signo que evoque a Jesús y, sinceramente, mi inteligencia no entiende tanto odio.

Por ello, quiero comenzar haciendo referencia a un artículo de Virgine Tellenne en respuesta a la viñeta de Charlie Hebdo con el elocuente título “Tuer Dieu tue” (“matar a Dios mata”). Porque como ella escribe, matar a Dios mata al hombre y sus derechos. Padecer de amnesia histórica, o poseer un recuerdo segado de la historia, nos puede hacer creer que todos los males sociales e injusticias de este mundo  proceden de la creencia en Dios, cuando occidente y los Derechos Humanos Universales que nos hemos dado son la expresión civil de la bienaventuranzas del Evangelio. Los crímenes más horrendos se han dado en regímenes ateos, adoradores del nihilismo filosófico o el materialismo histórico. Recuérdese el holocausto nazi y los no menos execrables del régimen stalinista o de Mao, Jemeres rojos etc… Por tanto, el odio que destila Charlie Hebdo  no es libertad de expresión, sino incitación al odio en una sociedad decadente que ha renunciado a uno de sus mejores  tesoros: la tolerancia, la democracia,  el humanismo y el respeto sagrado a lo diferente.

Hoy leo que la iglesia de San Luis en Fontainebleau ha sido destruida por la llamas de un fuego intencionado y que, en tanto que Hollande ha preferido visitar la mesquita de Paris para tomar el té con el imán,  ante la protesta y el asombro de los franceses, enviará, como consuelo, a su ministro del interior Cazeneuve. Parece que las religiones que menos respetan a los DDHH son las que mayor respeto merecen. Sé que esta afirmación es una ligereza, pero más de uno así lo podría pensar.

Este lunes no viene sólo. otra iglesia evangélica ha ardido en Punjab (Pakistán). En este Pakistán anticristiano por antonomasia, cruel con las minorías, hoy también nos llega la noticia del secuestro en Kasur de una chica cristiana de 18 años por parte de un grupo de hombres musulmanes. Este tipo de secuestros, desgraciadamente son habituales y quedan absolutamente impunes. Las mujeres cristianas en Pakistán no llegan a la categoría de ratas, las hacen esclavas en pleno siglo XXI ante la pasividad internacional. Aquí en occidente, se critica a los creyentes, allí queda sin penalizar el hecho de las conversiones forzadas al islam.

Este lunes, día 11 de enero de 2016, es un día triste, muy triste, para todos los que defendemos los derechos humanos.

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About JOAQUIN DÍAZ ATIENZA

Doctor en Medicina. Universidad de Granada Especialista en Psiquiatría y Psiquiatría Infanto-Juvenil Université Paris VI.

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