NUEVOS HORIZONTES EN LA PERSECUCIÓN RELIGIOSA

Joaquín Díaz Atienza, (1)

Con el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, al defender la libertad de conciencia, de pensamiento y de religión, no es más que el intento de que la conciencia colectiva interiorice aquello que, por su fragilidad, históricamente tiende a no respetarse: la tolerancia hacia los que creen algo diferente.

En las democracias occidentales ya habíamos olvidado las atrocidades de Stalin o el más reciente genocidio de la antigua Yugoslavia;  no esperábamos el espectáculo sangriento del islam salafista radical, aunque ya venía manifestándose de forma menos epidémica y cruel en las dictaduras islamistas. La inmensa mayoría de los occidentales vivían con incomodidad las violaciones a la libertad religiosa, pero como algo lejano y ajeno. Sólo los grupos más sensibilizados se han implicado activamente en la defensa de la libertad religiosa y ayuda a los perseguidos a causa de su fe, aunque con tibios apoyos de la sociedad occidental, tanto laica como religiosa.

¿Incremento real de la persecución a los cristianos? 

La persecución reviste diversas formas.  La primera de ellas se da en los países occidentales tradicionalmente cristianos o católicos y en los que se está experimentando la pérdida de valores tradicionales con un auge cada vez mayor del laicismo excluyente y autoritario. Podríamos catalogarla como una persecución de baja intensidad. Hay otra persecución endémica, la que viene presentándose desde hace décadas y que recoge espléndidamente  el  informe Libertad Religiosa en el Mundo 2014 de  Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN): La libertad religiosa se encuentra en una situación de grave deterioro. De los 196 países de los que disponen información, en 55  de ellos (28%) ha empeorado y sólo en seis encuentran mejoría, aunque esta mejoría se ha producido en países en donde la situación actual sigue valorándose como de persecución alta o media. En definitiva, en 20 países encuentran una falta de libertad religiosa considerada como alta: en 14 de ellos la persecución está ligada al islam extremista y en los otros 6 a gobiernos autoritarios.

Martín Niemuller … si nos tocan a la puerta, ya no quedará nadie a quien pedir ayuda.

Del informe de AIN, como por otros consultados, podemos afirmar que la intolerancia y persecución hacia los credos religiosos minoritarios, sean cristianos, islámicos o de cualquier otra creencia se han incrementado, aunque numéricamente destaca la persecución hacia los cristianos. De hecho, el 80% de la persecución religiosa se realiza sobre cristianos, calculándose en unos cien mil los cristianos perseguidos y el asesinato de unos diez mil en los últimos diez años por la única razón de su fe en Cristo.

Sin embargo, el antecedente de esta vesania se organiza con la muerte de Bin Laden y la consiguiente pérdida de liderazgo de Al Quaeda, siendo la guerra “civil” en Siria la gran oportunidad para el sector salafista más radicalizado del  islam de vengarse de occidente, destruir cualquier manifestación de lo que ellos consideran impuro (“haram“). Estamos ante un grupo terrorista muy bien organizado militarmente, ultra-radicalizado y financiado por gobiernos islamistas, que se enfrentan a occidente, siendo el cristianismo y sus valores el objetivo preferido.  La escenificación violenta de sus acciones criminales da fuerza y valor entre los suyos y anima a los tibios. Estamos ante la gran coalición del islamismo radical salafista  bajo las siglas genéricas del Estado Islámico (IS). Occidente no reacciona estuporoso ante la presencia del horror. Tal vez algún día tenga que hacer suyas las palabras del pastor protestante Martín Niemuller … si nos tocan a la puerta, ya no quedará nadie a quien pedir ayuda.

Los nuevos protagonistas de esta sangrienta epidemia antirreligiosa son conocidos por todos; diariamente laceran nuestra humanidad con acciones cada vez más repugnantes: Boko Haram  en Nigeria, el grupo islámico Al Shabab en Somalia  y Kenia, el Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS), el Estado Islámico de Libia, Grupo Salafista para la Predicación y el Combate en el Magreb,  Pakistán y su intolerancia paradigmática y criminal a las minorías, así como Vishua  Hindu Parishad en el estado de Orissa (india). 

Persecución religiosa y carisma trinitario 

 En el corazón fundacional de la Familia Trinitaria, religiosos y laicos, nos encontramos con un mensaje claro y contundente  recogido, tanto en las Constituciones Trinitarias (25), como en el Proyecto de Vida  del Laicado Trinitario (22): nuestro servicio de misericordia y redención a los que padecen persecución  y/o son marginados por Cristo. Ha llegado el momento de desplegar todos nuestros medios materiales, esfuerzos  y oraciones para ponerlos al servicio de lo que es singularmente nuestro. La urgencia del momento no puede esperar, debemos estar al servicio del que sufre persecución por su fe en Cristo. El carisma trinitario, san Juan de Mata, nos lo exige.

Por una parte, los religiosos deberían priorizar lo que es exigencia carismática. Las imágenes de cientos, miles de cristianos, hombres, mujeres y niños desplazados unos y asesinados otros, nos lo exigen. No hay excusas para el desentendimiento o la postergación, porque hablamos de nuestro compromiso originario, de nuestra identidad histórica.

Los laicos, tanto o más que los religiosos, debemos dar esa respuesta que nos exige nuestro Proyecto de Vida. Debemos ser los altavoces en la sociedad que transmitan el grito de todos los que sufren persecución y martirio, dedicar la mayoría de nuestra actividad apostólica a sensibilizar y buscar la ayuda necesaria para los perseguidos y sus familias, multiplicar nuestra disponibilidad. No debería existir ninguna fraternidad en donde la ayuda al perseguido no se encuentre priorizada

Tenemos, en principio, la organización necesaria para hacerlo. Solidaridad Internacional Trinitaria (SIT) debe ser la estructura que canalice de forma eficiente todas las ayudas que nos exigen urgentemente nuestros hermanos. Para ello, habría que dotarla de la flexibilidad funcional necesaria que la haga adaptable a tantos y tan variados frentes con los que debemos enfrentarnos. SIT debe estar fuera del claustro y hallarse presente en todos los foros: parroquias, organizaciones, medios de comunicación, redes sociales, así como abrirse a todas aquellas personas que se identifiquen con nuestra labor.

En definitiva, nadie en mayor medida que nosotros, debería acudir a la llamada angustiosa y urgente del papa Francisco en pro del socorro material y espiritual de nuestros hermanos perseguidos y cautivos.

(1) Artículo del autor publicado en Trinidad y Liberación.

About JOAQUIN DÍAZ ATIENZA

Doctor en Medicina. Universidad de Granada Especialista en Psiquiatría y Psiquiatría Infanto-Juvenil Université Paris VI.

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