ASIA BIBI: PARADIGMA DE LA INSOLIDARIDAD HUMANA Y DEL OLVIDO

Joaquín Díaz Atienza

Supuso un enorme revulsivo para una gran cantidad de personas de todo tipo de credos e ideologías. Se vivió como un gran atentado contra los derechos humanos, en concreto, contra la libertad de conciencia. Sin embargo, la memoria del ser humano es frágil, incluso la de aquellos que se dicen profundamente comprometidos con los DDHH y con la liberación y defensa de los perseguidos. Tal vez, el Estado Islámico y sus brutalidades hayan contribuido al olvido de Asia Bibi, pero este ser humano sigue su camino hacia la muerte lentamente sin que se haga lo suficiente por parte de aquellos que tienen el poder para presionar en todos los frentes: siempre queda el bálsamo de la oración, tranquilizador de las consciencias – a la que no quiero quitar ni un ápice de su importancia- , en tanto que nos quedamos semiparalizados en nuestro compromiso con los perseguidos. Recemos por su liberación, recemos mientras vemos como muere esta mujer injustamente condenada.

Somos fariseos, de fáciles golpes de pecho pero sin un compromiso real y directo con el sufrimiento, somos cómplices de la muerte de Asia Bibi: ¿¡Qué importancia tiene una mujer frente al holocausto del Estado Islámico, frente a las ruinas arqueológicas de Palmira, frente a tanta adolescente secuestrada por Boko Haram!!?. Hemos pasado de la reivindicación entre protestantes y católicos  de si era de un credo o de otro, reivindicándola como pieza de caza, al más absoluto olvido.

En la lucha por los DDHH, la resignación, y el olvido, es un pecado grave, por utilizar nuestra propia fraseología.

Que Asia Bibi y su familia nos perdone por esta incompostura

Que Asia Bibi y su familia nos perdone por esta incompostura, por ser sepulcros blanqueados y fariseos de oración fácil y frágil compromiso. Hemos olvidado al samaritano y tenemos como ejemplo a los sumos sacerdotes.

Sé que esto hará que algunos, no sólo no se reconozcan en estas palabras, sino que incluso se sientan heridos y ofendidos: ¡¡ Ellos que todo lo dan y nada piden ni reciben como contrapartida!!. Es por ello, que no me dirijo a nadie en concreto, casi es un mea culpa , una confesión en voz alta, un grito de impotencia del que se siente más solo que la una frente a una inmensa muralla.

About JOAQUIN DÍAZ ATIENZA

Doctor en Medicina. Universidad de Granada Especialista en Psiquiatría y Psiquiatría Infanto-Juvenil Université Paris VI.

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